20120501

Los juegos. Los sueños.

Nada tiene sentido ahora para mi, pero está bien. No es como si alguna vez lo hubiera tenido. Pienso en la vida y su absurda obsesión por los juego de mesa: todos somos fichitas de parqués en un tablero gigante del mundo, las cartas propias y de los demás que vemos (y las que no vemos), el irrefutable hecho de que todo está construido como un frágil y leve castillo de naipes, los dados que batimos con cada acción y determinan el curso del juego, y la estrategia que al final descubriremos en quien diga 'jaque mate'.


Pienso en los sueños, vale, las pesadillas de anoche. Me desperté con el corazón acelerado y temblando. Y con miedo, claro, mucho miedo. Me aterroriza que una de mis puertas de escape de la realidad, los sueños, se convierta en una que me haga perder y me llevé irremediable y eternamente a la otra puerta: la de las ilusiones. Sé que mi cordura no aguantaría semejante embestida.

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