20110831
Yo sólo te pido que dejes de gritar (¡No grites más, niña!) que ahora que te he podido agarrar (¡No grites más, niña!) dejes de dar patadas al aire (¡No grites más, niña!) o al menos me digas qué estás viendo (¡No grites más, niña!) que me muero porque pareces loca (¡No grites más, niña!) que tu vida se me va de las manos (¡No grites más, niña!) y tú sólo te agitas y gritas (¡No grites más, niña!) que tus gritos me perforan la cabeza (¡No grites más, niña!) que me cubro los oídos con las manos (¡No grites más, niña!) y que ahora que no te puedo escuchar, sé que no es cualquier silencio y no puedo evitar el llanto: es que se te va la vida del todo y por fin, ay niña, por fin has dejado de gritar.
Mucho que ver con
Historias pendencieras,
Hogar de los desahuciados
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