Tolerancia, claro, nos la enseñan desde pequeños. Y no he visto muchas personas en mi vida que en serio sean tolerantes. En este mundo lleno de xenofóbicos, homofóbicos, emofóbicos, todofóbicos, se me antojó necesario parar la fobia. Si, bueno, no serán muchos los que lean esto, pero ojalá los suficientes para empezar. Y el asunto es el siguiente: desde siempre nos han predicado que todos somos iguales, ¿por qué no aplicarlo? Me aterra ver a diario muestras de violencia contra todos los que se nos antojan diferentes...pero no siempre es el hecho de matar o de golpear. No, el asunto va mucho más allá, se encuentra en las cosas más simples, el hecho de discriminar a alguien que nos es totalmente desconocido por la manera en que luce...eso es una manera mucho mucho más sutil de violencia. Más débil, es cierto, pero mucho más numerosa y por lo mismo más preocupante. Muchas de las personas que dicen que somos iguales, tengamos armonía, bla bla bla, son las que más duro critican y rechazan. ¡Que sociedad tan evolucionada tenemos! Estamos igual que al principio, de qué nos sirvieron los sueños de Martin Luther King y la derrota de Adolfo Hitler en la II guerra mundial si volvemos a cometer los mismos errores. Los prejuicios son una de las causas que más deterioran la sociedad, y con ellos vienen los estereotipos. No todas las niñas son dulces y tiernas, no todos los alemanes rubios son nazis, no todos los colombianos somos narcos. Que bueno sería dejar de lado todo esto, aunque fuera por unos minutos, para darnos cuenta de que es una manera mucho mas sencilla, dulce, alegre, perfecta, para vivir; para acostumbrarnos a vivir así.
Que quede claro, mi intención no es criticar (estaría formando una extraña antítesis respecto al contenido de este blog) ni defender a nadie. Sólo quiero intentar...no sé...concientizar, a las personas que pueda, para que dejen de odiar. Me pareció importante recalcar esto porque aún no encuentro una campaña lo suficientemente involucrada con el tema, lo suficientemente sonora, lo suficientemente fuerte.
Una vez acabada mi inspiración, y dicho lo que quería decir, me despido.
La discriminacion es algo innato, construimos nuestra identidad viendo qué partes de nosotros no son como las de los demás, además todos somos diferentes, el verdadero punto es aceptar dadas diferencias y definir nuestros criterios para poder inutilizar cualquier ataque verbal sicológico, etc.
ResponderEliminarSalu2 y suerte con el blog!
Hola tatiana eres muy buen apara escribir y si tienes razonla gente nunca cambiaria y si las campañas fueran fuertes y sonoras tampoco, la razon es esta: Mi mamà siempre decia que yegua vieja nunca aprende y asi pasa con algunas personas en este patetico mundo no cambian,lo que mas me aterra es la xenofobia, nadie somos mas que nadie y ni somos Dios para juzgarlas simplemente toca aceptarlas como son, ademas tienen nuestros mismos derechos, salud, educacion, etc... lo mejor es seguir estudiando y entre todos forjar un mundo mejor asi tome años de los años pero hay que marcar la diferencvia y hacer todo lo posible
ResponderEliminarsalu2
Miércoles... carambolas... tienes razón Tati... Hmmmm... ¿el Mr Sisaac anda por aquí? Vaya coincidencia... pero vayamos al grano: el mundo no cambiará hasta que nosotros cambiemos y concuerdo con Mr. Sisaac [jajajaja] al decir que la discriminación es algo innato en nosotros aunque creo que hay ciertas clases de discriminación que están tan profundamente arraigadas en el hombre que será difícil cambiarlas... lo que hará diferencia será la educación... cuando las personas se encuentran en cierto nivel de educación aceptan ciertos hechos y su ignorancia y supersticiones menguan bastante. Sin embargo, me queda la incógnita: si Hitler y todos sus secuaces malditos eran tan educados y hasta considerados intelectules, ¿por qué discriminaban a los judíos con tanto ahínco? y ya sé de teorías racistas que los nazis arengaban a los demás alemanes...
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