20101003

Viendo en la ventana

Los veo y lucen lindos. La verdad es que tienen una luz especial iluminándoles la cara, polvo de éxtasis de amor pegado a las pestañas, sonrisas de sueños que parece que fueran a volverse realidad. Los veo y pienso que no estaría tan mal ser como ellos: con la mirada cargada de ilusión y futuro. Son adorables, van de dos en dos, con las manos y los destinos juntos. Sí, no puedo negarlo, debajo de las capas y capas de escoria que conforman mi ser, hay una romántica a la que le gusta ver parejitas enamoradas. Los veo y pienso que sería agradable tener a alguien, amar con loca pasión, besar bajo la lluvia. Sonreír sin ningún motivo. Brillar desde adentro. Cantar a toda hora. Bailar hasta no poder más. Sentir algo que me sobrepase. Vivir, sólo vivir, una vida tan hermosa como la que sólo el amor puede lograr.
Y entonces... bueno, veo la otra cara. Veo a los amores imposibles, los amores moribundos, los amores falsos, los amores no correspondidos, los amores muertos, los amores perdidos, los amores que un día fueron todo y ya no son ni volverán a ser nada. Cada uno de ellos ha causado un dolor infinito en el alma de una o varias personas. A mí ya me han causado muchos dolores infinitos. ¿Y si no quiero seguir así? No imagino otra cicatriz más. No hay amor sin sufrimiento y mi alma ya está demasiado muerta como para seguirme arriesgando. ¿Qué tanto sufrimiento y dolor podría valer la felicidad?

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